Errores que Colombia no puede cometer en el actual proceso de paz con las FARC Responder

A FONDO: El Acuerdo de Ralito con los paramilitares y el proceso de paz en el Caguán tuvieron errores de los que Colombia debe aprende.

Jennifer Montoya Betancourth

Proceso de paz en el Caguán y Acuerdo de Ralito con las AUC

Proceso de paz en el Caguán y Acuerdo de Santa Fe Ralito con las AUC

Cuando se dio a conocer el actual proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las FARC, el país sintió desconfianza. Las razones son evidentes: los colombianos vieron al Gobierno del entonces presidente Andrés Pastrana entregando una parte del país a las FARC después de un fracasado proceso de paz en el Caguán entre 1998 y 2002.

El país también ha sido testigo de cómo, después del ‘histórico momento’ del llamado Acuerdo de Santa Fe de Ralito,  en el que más de 31 mil paramilitares se desmovilizaron entregando 18 mil armas, el problema no ha tenido visos de desaparecer. La entrada en juego de bandas criminales, que guardan la misma estructura paramilitar, la vulneración de los derechos de las víctimas y la vinculación de políticos y empresarios con paramilitares, no ha permitido que se salga de una estructura violenta e injusta.

Ahora, ¿cuáles fueron los errores de esos dos procesos para que no dieran buenos resultados? Fueron varios y graves. El primero de ellos, y común a ambos, es que no hubo una real intención de eliminar el conflicto existente, condición necesaria para lograrlo (Galtung, 2003). Durante el proceso de paz en el Caguán, la guerrilla apuntaba más a reivindicaciones de participación política que al objetivo de acabar con el conflicto. Por otro lado, durante las desmovilizaciones de los paramilitares, las relaciones de estos con esferas del poder nacional, demostraron que se buscaban más indulgencias para los integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), que una verdadera paz.

Las fallas de las desmovilizaciones paramilitares que no pueden repetirse con las FARC

  1. El principal fallo de los Acuerdos de Ralito fue la poca honestidad de los firmantes. El Gobierno del entonces presidente Álvaro Uribe y los paramilitares no pensaban en la consecución real de la paz. Lo prueban muchas cosas:
  •  Los primeros intentos de generar el marco jurídico para las desmovilizaciones estaban llenos de múltiples beneficios para los futuros desmovilizados y sin tener en cuenta al gran universo de víctimas, como las víctimas de Estado. Los procesos que se siguieron para aprobar el tercer proyecto de ley dejan mucho que desear, pues se realizaron incluso con engaños a la comunidad internacional que había sugerido cambios, al parecer incorporados, pero que realmente nunca se hicieron.
  • Las extradiciones de los exjefes paramilitares, a Estados Unidos, cuando empezaban a hablar sobre relaciones comprometedoras entre ellos y funcionarios del gobierno, congresistas y gobernadores .
  • El resurgimiento de las ahora llamadas bandas emergentes, conformadas por paramilitares que nunca ingresaron al proceso de paz o que volvieron a delinquir luego de las desmovilizaciones.

«No hubo confrontación real ni búsqueda para generar una estructura menos injusta»

  •  Más y más procesos de parapolítica salen a la luz pública, lo que demuestra la intrínseca relación y congruencia de objetivos que perseguían los paramilitares, algunos funcionarios del Estado, y demás involucrados en el proceso.
  •  Las falsas desmovilizaciones, de las que también se beneficiaron narcotraficantes.

2. Después de la primera falla, lo que vienes es consecuencia obvia. Sin embargo, hablando de errores procedimentales, el conflicto colombiano -que es complejo, por tener más de dos actores con múltiples objetivos (ver cuadro 1),  y estructural, por sus desigualdades al acceso de oportunidades- se simplificó de tal manera que todo lo demás falló (ver cuadro 2). La manera de simplificar el conflicto fue a través de un proceso de paz en el que se hicieron los acuerdos y se mostraban salidas ‘innovadoras’ y pacíficas.  Sin embargo, las soluciones reduccionistas pueden traer en el futuro nuevos conflictos, antes dormidos (Galtung, 2003). La parapolítica es uno de esos problemas, el surgimiento de bandas criminales, otro.

3. No hubo un proceso real de identificación de contradicciones, uno de los primeros pasos para transformar un conflicto. No hubo confrontación de ideas ni búsquedas para generar una estructura más horizontal, menos injusta.

4. Finalmente, y a pesar de los esfuerzos por generar una estructura institucional que amparara la verdad, justicia y reparación, no se logró mantener. Hoy las quejas sobre el funcionamiento de dichos organismos creados para tal fin, son innumerables y reales. Miles de víctimas de los paramilitares siguen sin ser reparadas.

Diferencias iniciales entre las desmovilizaciones paramilitares y el proceso actual

A pesar de que es temprano para hacer un análisis sobre el desarrollo del actual proceso de paz con las FARC, existen aspectos que pueden indicar una diferencia positiva con el proceso de paz adelantado con los paramilitares.

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Diferencias iniciales entre las desmovilizaciones paramilitares y el actual proceso de paz con las FARC. Fuente: Elaboración propia

Diferencias con el Proceso de Paz en el Caguán

Si bien hay muestras de mejora en el actual proceso de paz, también hay que prender una luz de alarma en la responsabilidad que recae sobre la guerrilla cuando se habla de temas como desplazamiento, secuestro y extorsión. Hasta ahora, ese grupo guerrillero ha negado que campesinos hayan sido desplazados por ellas, sin embargo, instituciones como País Libre y Codhes, reportan altas cifras de desplazamiento provocadas por las FARC.

Los colombianos recuerdan bien este proceso. La imagen del entonces presidente Andrés Pastrana, esperando a Manuel Marulanda, quedará para siempre en la historia del país. Son varias las diferencias que se aprecian entre ese momento y el proceso que se adelanta actualmente.

Diferencias iniciales entre el Proceso de Paz en el Caguán y el que se adelanta hoy con las FARC. Fuente: elaboración propia

Diferencias iniciales entre el Proceso de Paz en el Caguán y el que se adelanta hoy con las FARC. Fuente: elaboración propia

A pesar de esas diferencias, el actual proceso puede estar incurriendo en un grave error: negociar la paz en medio del conflicto, sin hacer treguas duraderas. Esto ya ha generado obstáculos y subidas de tono en la mesa de negociación, la opinión pública puede mostrarse aún más escéptica y los más críticos, se refuerzan en su desconfianza con cada muestra de violencia de las FARC.

Colombia está curtida de procesos de paz poco fructíferos. Dicen que de los errores se aprende, el país tiene mucho de donde aprender.

PARA MÁS INFORMACIÓN

GALTUN Johan (1969); “Violence, peace and peace research”, en Journal Research, Vol. 6, No. 3, pp. 167-191.

GALTUN, Johan (2003)M Paz por medios pacíficos: paz, conflicto, desarrollo y civilización. Editorial Red Gernika, Bilbao.

MONTOYA, Jennifer (2012). Desmovilización de paramilitares: ¿un paso real hacia la resolución del conflicto colombiano?, Tesis de Máster, Madrid, España, Universidad Complutense de Madrid.

Cuadro 1

Actores y objetivos del conflicto armado colombiano. Fuente: elaboración propia

Actores y objetivos del conflicto armado colombiano. Fuente: elaboración propia

 

Cuadro 2

Así se simplificó el conflicto con los paramilitares durante los Acuerdos de Ralito. Fuente: Elaboración propia

Así se simplificó el conflicto con los paramilitares durante los Acuerdos de Ralito. Fuente: Elaboración propia

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