Ana María Gutiérrez I.

anamaria

OPINIÓN: «El hombre es en la familia el burgués; la mujer representa en ella al proletario», F. Engels  (1996)

¿Qué imagen viene a su mente cuando se habla de feminismo o las feministas? Mucho se habla hoy de los avances en la igualdad de derechos entre mujeres y hombres y, es cierto, que bastante se ha logrado desde épocas pasadas donde la mujer era considerada inferior al hombre y no gozaba de derechos civiles, políticos y sociales (educación, voto, participación política, entre otros) además de estar relegada al hogar y el cuidado de los hijos.

Así, en la actualidad, las mujeres estudian en todos los niveles de enseñanza, se desarrollan profesionalmente casi a la par de los hombres, gozan del derecho a voto desde el siglo XX y pueden ser electas en todos los cargos políticos. Sin embargo, sorprende que el concepto todavía se utilice por gran parte de la sociedad de manera negativa y despectiva para referirse a aquellas mujeres que odian a los hombres, destruyen la familia como institución y son culpables de incentivar al aborto.

La imagen prejuiciosa que se tiene del feminismo se origina en la “sociedad patriarcal”, punto de partida de la desigualdad, al ser una estructura de opresión y dominación que despliega el poder masculino sobre las mujeres en todos los contextos de la vida. Es decir, en una sociedad dominada por el sexo masculino “la reacción a las palabras feminismo y feminista está muy relacionada con las imágenes que el sistema patriarcal ha ofrecido de las mujeres” (Martínez, 2004). Por otra parte, este modelo de sociedad es el que ha contribuido a formar esta imagen del feminismo, donde principalmente las instituciones conservadoras (iglesia, partidos políticos de derecha y algunos medios de comunicación, entre otros), en su afán de perpetuar los valores y estructuras tradicionales en la sociedad, han denostado la labor del feminismo. No es difícil entonces entender por qué la mayor parte de la población, incluidas las propias mujeres, tenga una imagen negativa de las feministas acompañada de reacciones contra su ideario. La idea que se transmite es que la igualdad ya se ha conseguido y las mujeres pretenderían obtener beneficios extras que no serían justos.

«El concepto es utilizado frecuentemente para referirse a aquellas mujeres que intentan someter al hombre y buscan su aniquilación»

Llama fuertemente la atención que durante el mes de diciembre del 2012, el sacerdote Piero Corsi colgara en el portón de la iglesia de San Terenzo, en Lerici (Italia), una nota titulada “Mujeres y Violencia” señalando que las culpables de la violencia machista son las propias mujeres, es decir, las víctimas. La razón, según el clérigo, es que en vista de que “cada vez más (mujeres) provocan, se vuelven arrogantes y se creen autosuficientes y acaban por exasperar las tensiones”. Corsi continuó su escrito asegurando que existen “niños abandonados, casas sucias, comidas frías compradas en tiendas de comidas rápidas, ropas mugrientas… Si una familia acaba en el desastre y se llega al delito, una forma de violencia que hay que condenar y castigar con firmeza, muchas veces es responsabilidad compartida”. En Estados Unidos el locutor de radio Rush Limbaugh, periodista conservador, comenzó en 1990 a utilizar y difundir la palabra “feminazi” (mezcla de la palabra feminismo y nazi) para referirse a las militantes feministas de manera peyorativa y así desprestigiar el movimiento. El concepto es utilizado frecuentemente para referirse a aquellas mujeres que intentan someter al hombre y buscan su aniquilación. El uso del término también es debido a que las feministas defienden el aborto, que es una práctica de exterminio igual que la que usaron los nazis (afirmación de quienes utilizan el término). Estos son claros ejemplos de que se tiene una percepción errada de lo que el feminismo es y defiende.

¿Qué es el feminismo?

De acuerdo a Amelia Valcárcel (2009:55) es “aquella tradición política de la modernidad, igualitaria y democrática, que mantiene que ningún individuo de la especie humana debe ser excluido de cualquier bien y de ningún derecho a causa de su sexo”. Dicho de otro modo es, principalmente, la defensa de la igualdad de derechos entre mujeres y hombres, desde la Ilustración hasta la actualidad, con el objetivo de que las mujeres alcancen una ciudadanía plena. En consecuencia, feminismo no es lo contrario a machismo como la mayoría supone.

«En consecuencia, feminismo no es lo contrario a machismo, como la mayoría supone»

¿Por qué el movimiento feminista continúa? Lamentablemente, las evidencias están al alcance de todos: en el mundo laboral, las mujeres reciben ingresos más bajos que los hombres a igual cargo y competencias; en la política, el Mapa Mundial de la Mujer (http://www.ipu.org) muestra en datos duros que en el 2012 solo un 5,3% de los gobernantes en el mundo son mujeres y un 19,5% de los representantes de los parlamentos, y en la intimidad del hogar, todavía, la mujer es víctima de la violencia de género, es decir, agredida física o psicológicamente por sus parejas. Esto devela, y son solo algunos ejemplos, que la supuesta igualdad entre ambos sexos se encuentra más en el papel que en la práctica.

PARA MÁS INFORMACIÓN:

– Amorós, Celia (2005). Teoría feminista: de la ilustración a la globalización.

–  Inter Parlamentary Union (2012). “Mujeres en la política: 2012”. Disponible en : http://www.ipu.org/pdf/publications/wmnmap12_sp.pdf

– Engels, Federico (1996). La propiedad privada y el Estado. España: Omagraf, S.L.

–  Martínez, Susana (2004). La imagen del feminismo y las feministas en la sociedad actual. Ciudad de Mujeres.

–  Puleo, Alicia [ed.] (2008). El reto de la igualdad de género: Nuevas perspectivas en ética y filosofía política. Madrid: Editorial Biblioteca Nueva S.L.

–  Valcárcel, Amelia (2009). Feminismo en el Mundo Global. Madrid: Ediciones Cátedra.