Fin del conflicto, el fin de la violencia directa Responder

CONFLICTO Y PAZ: Pasiones, oposiciones y escepticismo rodean el punto que habla de fin del conflicto en Colombia. ¿Qué se necesitaría para llegar a él?

Jennifer Montoya Betancourth

Los diálogos de paz se vienen adelantando en medio del conflicto.

Los diálogos de paz se vienen adelantando en medio del conflicto.

El punto sobre el fin del conflicto es un tema que despierta pasiones, oposiciones e incredulidad. Pareciera imposible que Colombia pudiera salir de un conflicto de más de medio siglo de historia y, sobre todo, de las enormes desigualdades que se encuentran intrincadas en lo más profundo de su esencia.

El genocidio que se cometió contra la Unión Patriótica, partido político de izquierda que se organizó con desmovilizados guerrilleros luego de un proceso legal, y el resurgimiento de las estructuras paramilitares bajo el nombre de bandas criminales, son dos ejemplos tácitos que obstaculizan la confianza en un real fin del conflicto. La desconfianza, por lo tanto, está en ambas partes negociadoras. Sin embargo, este es uno de los puntos que demostraría el fin de una violencia directa e indirecta.

Los siguientes son los puntos que integrarían el pilar de Fin del Conflicto en la agenda que se está negociando en La Habana.

1. Cese al fuego de hostilidades bilateral y definitivo

El Gobierno se niega a hacer un cese de hostilidades mientras no se firme la paz.

El Gobierno se niega a hacer un cese de hostilidades mientras no se firme la paz. Foto: TelesurTV

La propuesta está sobre la mesa y ha sido hablada, sobre todo por la guerrilla. Sin embargo, lo único claro es que el conflicto continúa mientras se habla en La Habana.El tema levanta críticas en más de un sector colombiano, sobre todo en aquellos más escépticos frente al actual proceso de  paz y que plantean que el cese al fuego debe ser exclusivamente unilateral.En lo que va del proceso, se han presentado dos grandes momentos relacionados con este tema. El primero, fue el cese de hostilidades unilateral, por parte de la guerrilla, durante dos meses. El segundo fue el secuestro, atribuido a las FARC, de dos policías en el Valle del Cauca. La situación generó asperezas en el reinicio de las negociaciones, este 31 de enero en La Habana,  y movió a la opinión pública un paso más cerca al escepticismo.

Aunque sobre este punto lo único que pareciera claro es que ambos bandos quieren seguir mostrando sus dientes y que el Gobierno no va a permitir la regularización de la guerra, como lo ha propuesto reiteradamente la guerrilla, ha aparecido como un punto -u obstáculo- importante para seguir negociando con tranquilidad.

Las FARC pretenden mantener las hostilidades para demostrar que no están derrotadas y que aún pueden mantener un conflicto durante muchos años más, de no llegar a un acuerdo de paz.  El Gobierno, por su parte, no quiere perder espacios ganados en terreno, no quiere ceder hasta que no haya un acuerdo firmado. La reticencia del Gobierno, también se debe a la presión generada por los críticos con el proceso. Seguir dando ‘golpes’ a la guerrilla le da una vía de escape para aguantar mejor las presiones que vienen de sectores como el uribismo. Por lo pronto, y aunque el comportamiento de ambos es completamente legítimo en negociaciones de paz, es indudable que adelantar un proceso de ésta índole, en medio de confrontación armada, puede no facilitar las conversaciones.

Ahora, yendo más allá, imaginando que se supera este tropiezo, habrá que pensar en un fin de conflicto definitivo, tal como está presupuestado en la agenda. De llegarse a este punto, son varios los pasos trascendentales que tendrán que darse para asegurar el éxito del proceso.

2. Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil

El desafío de una posible  reincorporación a la vida civil, exigirá esfuerzos institucionales y pedagogía ciudadana

El desafío de una posible reincorporación a la vida civil, exigirá esfuerzos institucionales y pedagogía ciudadana. Foto: Eventeo

Se hablaría aquí de una reincorporación en lo económico, lo social y lo político, aspectos que exigirían un enorme esfuerzo institucional y pedagógico. La desmovilización de 8 mil combatientes de las FARC y de los miles de soldados que dejarían de necesitarse, por ponérsele fin a este conflicto, exigiría al país la creación de  puestos de trabajo y de reintegración real a la sociedad. Ya se tuvo la no gratificante experiencia con los desmovilizados paramilitares. No se puede repetir. Además de esto, dicha opción requeriría un esfuerzo pedagógico con la ciudadanía. ¿Hasta dónde estaría dispuesta a aguantar nuevas amnistías? ¿Se tienen más recompensas si se ha empuñado un arma que una pala para sembrar la tierra? Aunque será difícil y se mostrará resistencia, en todos los procesos de paz que se han llevado a cabo en el mundo, la amnistía, en mayor o menor medida, ha sido un punto recurrente.

3. Situación de los presos, procesados y condenados por pertenecer o colaborar con las FARC:

Ha sido un punto reiterativo de las FARC y que, de darse un acuerdo, habrá que revisarlo. Aquí nuevamente vendría el tema de amnistías y de mantenimiento del acuerdo.

4. Defensa de la población, por parte del Estado, de organizaciones criminales:

Sin duda, y teniendo en cuenta el discurso guerrillero y la situación violenta del país, el Estado deberá garantizar el combate contra organizaciones criminales que atenten contra comunidades campesinas, afrodescendientes,  indígenas y defensoras de derechos humanos. Deberá asegurar su lucha contra la impunidad y la corrupción. Todo eso, porque en el actual proceso de paz se está hablando de solucionar un conflicto estructural. No habría posibilidad de finalizar un conflicto como el colombiano si el Estado no asume una posición de defensa y protección real de las víctimas.

5. Crear una institucionalidad que haga frente a la construcción de paz:

El fin del conflicto no es solo dejar las armas, es crear un marco institucional integral para asegurar que se conozca la verdad, que se imparta justicia y se garantice la reparación y la no repetición. De llegarse a este punto, deberán tenerse en cuenta las lecciones aprendidas de fenómenos históricos como el paramilitarismo y, por supuesto, la guerrilla y su responsabilidad en violaciones al derecho internacional humanitario.

Estos son algunos de los puntos que integran el pilar de Fin del Conflicto. Como se dijo al principio, levantará ampollas; de hecho, ya lo hace. Sin embargo, viendo los ejemplos de resolución de conflictos en otros países como Suráfrica, es claro que habrá que hacer sacrificios y poner esfuerzos de todo tipo si se quiere alcanzar la paz.

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