Los inconvenientes de considerar el conflicto de Malí como una ‘guerra contra el terror’ 2

MUNDO: Malí acaba de entrar en la lista de países que juntos, constituyen la llamada ‘guerra contra el terrorismo’.  Sin embargo, ¿qué hay más allá de ello?

Matthew Robson

http://www.voanews.com/content/french-forces-drive-out-militants-in-northern-mali-town/1582489.html

Soldados franceses en el aeropuerto de N’Djamena, en Chad . Fuente: French Army Communications Audiovisual Office.

Sin posibilidad alguna, al parecer, de una resolución diplomática sobre el conflicto político y territorial que reinan desde hace un año en Malí, ya se está produciendo una  ‘intervención,’ militar por parte de la ‘comunidad internacional’ contra los grupos rebeldes en el norte del país.

La reciente aprobación de la Resolución 2071 de las Naciones Unidas ya había colocado el fundamento para una acción militar, lo único que no quedaba claro era qué gobierno occidental lideraría  el ataque.  Esta incertidumbre se ha aclarado por las noticias actuales de que tropas Francesas, respaldadas por ataques aéreos, han comenzado a golpear posiciones, ‘terroristas’ en el norte del país. (Schofield, 2013)  Se pone así de manifiesto la preocupación del patriarca colonial de Malí ante la amenaza a sus ‘intereses’ superando tanto la de Estados Unidos como la de los países vecinos pertenecientes a ECOWAS (Economic Community of West African States).

Aunque la ‘intervención’ se encuentra todavía en una etapa muy inicial, algo que ya resulta de gran interés es la manera en que el conflicto de Malí se está construyendo discursivamente en Occidente.  Es decir, cómo se están edificando las identidades, la relación entre ellas y el espacio geográfico en cuestión, sin dejar de lado cómo se relaciona todo ello con la política de intervención que se está llevando a cabo.  Tales preguntas se pueden abordar por medio de una evaluación de las declaraciones difundidas por altos funcionarios de los gobiernos occidentales y de las maquinarias de seguridad.  Este enfoque sirve, por lo general,  para examinar las ‘revelaciones’ sobre la ‘realidad’ del Malí norteño, afirmaciones que son sometidas a los matices y exageraciones típicas de los principales medios de comunicación occidentales.

La construcción del conflicto en Occidente

 Lo primero y más evidente, es el deseo de enmarcar el conflicto dentro del actual discurso geopolítico y narrativo preferido, ‘la guerra contra el terror’. Según el secretario de Estado adjunto de Estados Unidos para los Asuntos Africanos, Johnnie Carson, se trata de un ‘grupo terrorista’ y por lo tanto, ‘las respuestas a ello deben ser militares y de seguridad.’ (Carson, 2012)

Más recientemente, el ministro de exteriores francés ha advertido de la necesidad de parar el avance de los terroristas o de lo contrario todo Malí  caerá en sus manos amenazando a África entera, incluso Europa’ (Fabius, 2013). Estos comentarios además de ser parte del discurso de ‘la guerra contra el terror’, caben con total claridad dentro de un discurso más amplio de seguridad, lo que hasta este momento ha dado significado y justificación a la violencia de operaciones militares previas en Afganistán, Iraq, Pakistán y Yemen.

El presidente de Francia, François Hollande, junto con el presidente de Malí, Dioncounda Traore, en el aeropuerto de Timbuktu.

El Presidente de Francia, François Hollande, junto con el Presidente de Malí, Dioncounda Traore, en el aeropuerto de Timbuktu.

Junto con la representación del norte de Malí como ‘terrorista’, un discurso secundario y complementario puede detectarse en las fuentes occidentales y mediáticas. Esto se convierte en lo que se puede llamar ‘humanitarismo’ y que demuestra una clara línea de continuidad con ‘intervenciones humanitarias’ previas tales como los casos de Bosnia y Libia.  Esta manera de construir el conflicto se puede mostrar mejor con el discurso de la Secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.  En él, se refiere a la ‘crisis humanitaria’ y a los ‘abusos de los derechos humanos’ que están cometiendo los ‘extremistas violentos’ en relación con su ‘ideología brutal’ (Clinton, 2012).

Sin embargo, estas representaciones del espacio geográfico y de las identidades del norte de Malí no deben entenderse como verdades absolutas.  No existe ningún mirador neutro desde el que la objetividad de las identidades y las relaciones humanas complejas se presenten  y se den a conocer. (Ó’Tuathail, 2006)  De ahí que hagamos bien en recordar la naturaleza discutible de todo discurso geopolítico, de lo contrario, corremos el riesgo de absolver ‘la guerra contra el terror’ de todo su significado histórico y contextual y, al mismo tiempo, de enmascarar las luchas de poder subyacentes que distinguen este conflicto de cualquier otro.

«La guerra contra el terror puede considerarse como la última lógica organizadora que pretende esquematizar el espacio geográfico del mundo»

El discurso de la ‘guerra contra el terror’  ha sido objeto de muchas críticas, pero quizás en ningún ámbito más categóricamente que en el de la geopolítica crítica. La representación geopolítica puede considerarse como la última lógica organizadora que pretende esquematizar el espacio geográfico del mundo.  Es decir, la ‘guerra contra el terror’ es sólo la más reciente de una serie de representaciones que se remontan a la época imperialista y al discurso ‘civilizatorio’ que le acompañaba.  Asimismo, la ‘Guerra Fría’ dio sentido al mundo hasta la caída de la Unión Soviética, dejando las huellas desde donde se ha configurado la siguiente gran narrativa, la que condiciona el presente.

Dillon ha señalado, acertadamente, que ‘las semejanzas entre la guerra contra el comunismo y la actual guerra contra el terror son demasiado obvias para ser desechadas.’ (Dillon, 2008) En la actualidad, el enemigo se conoce por un nombre diferente, ‘terrorismo internacional’o más concretamente, Al Qaeda, pero permanecen los elementos que forman la amenaza.  Se trata de un todo unificado que tiene como su único objetivo la aniquilación total de Occidente y su principal defensor, Estados Unidos.  La amenaza puede surgir en cualquier momento y lugar y, por eso, la ‘intervención’ militar se convierte en una táctica necesaria para detener su extensión.  Una metáfora común en estos casos es la de un ‘cáncer’ que requiere un tratamiento adecuado.

El efecto que tiene todo esto es que el espacio geográfico se somete a una nueva polarización entre los que encajan en la categoría de ‘Occidente’, incluyendo los gobiernos que simpatizan con sus intereses,  y los que se consideran ‘terroristas’, una etiqueta que puede extenderse para englobar grupos que se oponen a la manera de vivir occidental.  La primera se caracteriza por su legitimidad, su libertad y su moralidad.  La segunda, que se sitúa en oposición directa, se ve como ilegítima, represiva y contraria a los derechos humanos universales.  Cabe destacar que el uso moderno del concepto ‘terrorismo’ se convierte en el vínculo fuerte con el Islam y que se refuerza por medio de los términos ‘radical’, ‘extremista’ o ‘militante.’  La implicación se repite con tanta frecuencia que la misma religión se convierte en un elemento necesario del ADN del ‘terrorista’.

«Si tomamos la posición de que el discurso político y la política exterior van juntos, se deduce que la formación de una identidad ‘terrorista’ conduce a una respuesta de fuerza»

El espacio geográfico polarizado plantea, pues, varios problemas.  En primer lugar, aporta un pretexto para la violencia y el asesinato patrocinado por el Estado, como por ejemplo los ataques con aviones estadounidenses no tripulados en Pakistán.  Si tomamos la posición de que el discurso político y la política exterior van juntos (Hansen, 2006), se deduce que la formación de una identidad  ‘terrorista’ conduce a una respuesta de fuerza.  La posibilidad de una resolución diplomática y pacífica se hace cada vez más improbable puesto que en el fondo, el ‘terrorista,’ no es un ser ‘racional.’ Además, como ha sugerido Dillon, siempre existe el peligro de que la calificación de grupos grandes y variados como ‘terroristas’ pueda convertirse en una profecía autocumplida (Dillon, 2008).  Es decir, ciertos grupos asumen el papel que le han asignado arbitrariamente.

La complejidad política de Malí 

La cuestión aquí, por supuesto, no es que no haya terroristas en Malí.  Los secuestros de turistas occidentales demuestran que existen estos grupos en la región tales como AQIM (Al Qaeda in the Islamic Maghreb).  Sin embargo, aunque los grupos principales, el MNLA y Ansar Dine, comparten el objetivo de enfrentarse con el Estado maliense, no pueden encajarse en la misma categoría que Al-Qaeda. (Belaala, 2013).  Estos dos, por ejemplo, se han mostrado dispuestos a participar en el dialogo.  Por lo tanto, surgen problemas a la hora de aplicar grandes marcos interpretativos para dar sentido al espacio geográfico complejo. La polarización del conflicto, en la medida en que los ‘terroristas’ se colocan frente a un gobierno democrático y ‘legítimo’, no trata adecuadamente la complejidad de los asuntos en juego ni de las luchas de poder que están alimentando el conflicto. Como consecuencia, es poco probable que proporcione soluciones verdaderas a los problemas.

Mapa que ilustra las partes territoriales del conflicto. Fuente: biyokulule.com

Mapa que ilustra las partes territoriales del conflicto. Fuente: biyokulule.com

Un aspecto crucial de las revueltas en el norte del país, que ha quedado en segundo plano, han sido las reivindicaciones de autodeterminación de la población Tuareg.  Lo cierto es que la rebelión que comenzó en serio hace un año no es nada nueva en esta parte de Malí.  De hecho, las revueltas actuales constituyen meramente el intento más reciente de varias, en las que el objetivo sigue siendo el mismo: la independencia política bajo nombre de ‘Azawad.’  Los intentos previos de los años 60 y 90 habían sido frustrados gracias a las fuerzas de seguridad Malienses (Moseley, 2012).

Dicho esto, podemos decir que, efectivamente, la lucha es continua desde que fue creado el Estado de Malí siguiendo su cesión de jure de Francia.  Cabe recordar a estas alturas la fragilidad de las fronteras oficiales de Malí, límites que tienen sus raíces en la convención de Berlin de 1884-85 cuando los ‘poderes europeos desmembraron África’. (Moseley, 2012) Este legado colonial ha incidido claramente en las reivindicaciones de los Tuaregs sobre su marginación y represión a manos del Estado de Malí

Con todo, el éxito que han tenido los Tuaregs, esta vez en dividir el país, puede ser atribuido a otros factores políticos relevantes.  Por ejemplo, la precariedad de la democracia en Malí ha sido destacada debido al golpe de Estado despiadado de marzo de 2012, seguido por la detención, en septiembre, del Primer Ministro provisional. La violencia se ha producido en el norte y este hecho podría traducirse como un síntoma y no como la causa del caos político en la capital de Bamako.  La corrupción, la sequía persistente y la escasez de alimentos, además de la implementación de políticas neoliberales e impopulares, han contribuido  al descontento entre la población (Petersen, 2012). Sumando a esto las presiones inevitables que se ejercen desde el exterior, especialmente teniendo en cuenta las grandes cantidades de recursos naturales aún no explotados en Malí, se hace evidente que la situación política de este país es sumamente complicada. Todos estos temas son cruciales ya que sin estabilidad política en Bamako es difícil ver cómo puede encontrarse una solución en el norte.

Volviendo a la propia intervención militar, hay varias razones posibles que pueden explicar la voluntad de respaldar el Estado Maliense en el norte del país.  Por supuesto, no es posible descartar la probabilidad de que las intenciones sean buenas; a saber, la restauración de la integridad territorial del país y la lucha contra algunos elementos terroristas y criminales.  Además,  el liderazgo demostrado por Francia se puede vincular con la defensa de los intereses particulares que tiene en Malí, tanto en el ámbito económico como en el de la seguridad.

Sin embargo, el fallo de no tener en cuenta las reclamaciones de los Tuareg ni las diferencias entre los grupos más poderosos en la región  dificultará la búsqueda de una resolución duradera.  Se debe realizar una distinción entre, por un lado, quienes estén dispuestos a entrar en dialogo y quieran resolver asuntos históricos y, por otro lado, quienes vengan de fuera y persigan objetivos políticos diferentes.  Por lo tanto, una solución debe ir  más allá de arrojar bombas y del despliegue de tropas para aplastar la rebelión.  De lo contrario, el riesgo será que  más gente apoye posiciones anti-Occidentales y se haga realidad la representación retratada de antemano.  En resumen, supone la creación de más terroristas dispuestos a usar cualquier medio para enfrentarse con los percibidos agresores de Occidente.

PARA MÁS INFORMACIÓN:

Belaala (2013) Mali Conflict: Counter-Terrorism Local Policy Only Way To Win War
http://www.ibtimes.co.uk/articles/424752/20130116/mali-france-al-qaida-tuareg-mnla-ansar.html .  16 de Enero de 2013.

County, B. and Peterson, B. (2012) The Malian Peasantry and The Coup: Hungry For Democracy.
http://africanarguments.org/2012/04/02/hungry-for-democracy-the-malian-peasantry-and-the-coup-%E2%80%93-by-brandon-county-and-brian-j-peterson/.
2 de Abril de 2012.

Dillon, M (2008) The Liberal Way of War.  Lecture to the Universidad Católica, Santiago, Chile.

Fabius (2013) Mali: press conference given by minister Fabius.
http://www.ambafrance-id.org/Mali-Press-conference-given. 11 de Enero 2013

Hansen (2006) Security as Practice: Discourse Analysis and the Bosnian War.    Routledge.

Moseley (2012) Azawad: The latest African border dilemma. http://www.aljazeera.com/indepth/opinion/2012/04/20124149184982408.html. Al Jazeera. 18 de Abril de 2012.

Ó’Tuathail, G (1998) The Geopolitics Reader. Psychology press.

Schofield, H (2013) France confirms Mali military intervention. BBC       http://www.bbc.co.uk/news/world-africa-20991719   11 de Enero de 2013.

United Nations Security Council. 6846th Meeting.      http://www.un.org/News/Press/docs/2012/sc10789.doc.htm 12 de Octubre de 2012

U.S. Department of State. Remarks at a UN Secretary General Meeting on the Sahel. http://www.state.gov/secretary/rm/2012/09/198233.htm 26 de Septiembre de 2012

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  1. Interesante visión del conflicto; una visión que se sale del simplismo explicativo al que nos tienen acostumbrados los grandes medios de comunicación. Sin duda alguna, este artículo cumple sobradamente con los objetivos que se ha propuesto “Política Crítica”.

  2. It is perfect time to make some plans for the future and it is time to be happy. I’ve read this post and if I could I desire to suggest you some interesting things or tips. Maybe you could write next articles referring to this article. I wish to read even more things about it!

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