Inclusión por votos: la reforma migratoria integral en Estados Unidos Responder

MUNDO: La comunidad latina ya habla con fuerza, y más votos, en Estados Unidos. No es de extrañar que la reforma migratoria que está en marcha ahora cuente con el apoyo del Partido Republicano, incluso de senadores del movimiento ultraconservador Tea Party

 Jennifer Montoya Betancourth

President Obama Speaks On Homeland Security's Announcement About Deportations

La importancia del voto latino moldea su inclusión en la sociedad estadounidense. Fuente: nbclatino.com

En Estados Unidos los inmigrantes indocumentados están a la expectativa, los movimientos políticos de ultraderecha, como el Tea Party, suavizando sus posiciones, y el Gobierno de Barack Obama a la cabeza de una reforma migratoria que parece prometedora. En el país del norte hay 11 millones de inmigrantes indocumentados y, parece, ya es hora de ‘arreglar la situación’.

Hace cerca de dos meses, ocho congresistas estadounidenses, cuatro demócratas y cuatro republicanos, anunciaban un pacto para implementar una reforma migratoria que regularice a los millones de indocumentados que hay en el país. La noticia, aunque sonara como una promesa repetida, esta vez tenía un tinte diferente y, al mismo tiempo, esperanzador: los republicanos, entre ellos el excandidato presidencial John McCain, estaban apoyando la iniciativa. ¿La razón? El voto latino.

La historia de la democracia estadounidense no ha estado llena de rosas ni de ánimos altruistas en cuanto a derechos civiles y políticos. El sufragio para los negros fue establecido en 1965 luego de una ley que prohibía todas las prácticas discriminatorias respecto al voto en ese país, sin embargo, antes de llegar a este punto, pasaron 100 años de luchas, segregaciones y, sobre todo, de juegos políticos que alimentaban, o no, el poder de los partidos tradicionales, el Republicano y el Demócrata, dependiendo de a quién se le permitiera votar.

El voto sin color, ¿o con él?

Antes de desatarse la Guerra Civil en Estados Unidos en 1865, aquella que enfrentó a unionistas con federalistas, el presidente Lincoln,
jen2 conocido por su férrea oposición a la esclavitud y por su tenacidad a la hora de enfrentar a los sureños que querían separarse, mencionaba unas palabras controvertidas y que ejemplifican los intereses y estrategias que se esconden detrás del otorgamiento de derechos. Según Philip Jenkins, ese mismo e ilustre personaje «se oponía a la igualdad social y política de las razas blanca y negra, a los  matrimonios mixtos y a que un negro fuera jurado de votación o votara. Su objetivo principal era la Unión, y si para eso tenía que liberar a todos los esclavos, a algunos o a ninguno, lo haría.» (2005) El presidente, que pasó a la historia como enemigo incansable del esclavismo, brindó esa batalla, entre otras razones, porque era la mejor forma de mantener unido al país y de establecer la economía industrial-abolicionista que quería, muy en contra de la agraria-esclavista que prefería el sur.

Más tarde, una vez terminada la guerra secesionista, se otorgó el derecho al voto a los afroamericanos en el sur pero negado a los blancos que se habían sublevado. Esta medida significó el posicionamiento del Partido Republicano en el sur, como era de suponerse, pero también en todo el país, donde ya era fuerte. Cuatro años después, cuando los blancos recuperaron su derecho a votar luego del perdón recibido por haberse rebelado, los negros lo perdieron en la práctica. Esto llevó a que los republicanos se debilitaran pero no a que desaparecieran en el sur, pues la población crecía exponencialmente.

La inclusión de los negros y de los esclavos como parte de la sociedad norteamericana comenzó por la defensa de un modelo económico liberal basado en la industria, también por la defensa de la unión de estados que marcarían el principio de lo que es hoy Estados Unidos. Este sector de la sociedad era clave para lograr esos objetivos. Hoy, la inclusión de inmigrantes que se quiere realizar, con el apoyo de personajes del Partido Republicano, obedece al importante crecimiento de la población latina en Estados Unidos y a la evidente influencia que está generando en las elecciones.

Hoy, voto latino

«A menos que ustedes sean indios-americanos, todos ustedes vienen de otro país». Esta afirmación la hacía el presidente Barack Obama durante su discurso en Las Vegas y luego de que el grupo bipartidista diera a conocer el pacto para sacar adelante una reforma migratoria. Él, más que nadie, se ha beneficiado de esos inmigrantes que lo han puesto en la Casa Blanca en dos oportunidades.

En las elecciones presidenciales de 2008, siete de cada 10 hispanos votaron por Barack Obama. En la segunda, y a pesar de la promesa obstaculizada de implementar una reforma migratoria que regularizara a millones de indocumentados, los latinos volvieron a creer en las promesas del presidente y le dieron nuevamente su apoyo. En esa oportunidad el apoyo fue del 70%; el 29% se fue con el republicano Mitt Romney, uno de los porcentajes más bajos para el Partido Republicano desde 1996.

La comunidad latina es la minoría más grande del país. Según la Oficina del Censo de Estados Unidos hay 51,9 millones de latinos, un 16.7% de la población, cifra que les da fuerza para ser influyentes a la hora de elegir presidente. En 2008, 19,5 millones de ellos, el 9,5%, podían votar -solo la mitad lo hizo-, en 2012, la cifra llegó al 11%. No por nada, durante la campaña presidencial de Obama, también se habló español:

El vuelco de los republicanos

No es secreto que el Partido Republicano siempre ha tenido una actitud crítica y de rechazo a una reforma migratoria. Para no ir muy lejos, en 2010 el proyecto de ley Dream fue rechazada en el Senado con los votos de la oposición republicana. En ese entonces, y a pesar de que esta ley se supone bipartidista, incluso el líder de la Cámara de Representantes, Mike Coffman, votó en contra. O mientras en junio del año pasado Barack Obama hablaba en su campaña de “Acción Diferida” que hubiera brindado beneficios a miles de estudiantes indocumentados, Mitt Romney hablaba de la «autodeportación»,  una medida que hubiera buscado cerrar puertas a los indocumentados hasta que terminaran regresando a sus países por cuenta propia. Esto, sin lugar a dudas, les pasó factura a los republicanos y hoy, sus rígidas posturas, están dando un vuelco.

La «moderación» o incluso cambio total de las posiciones republicanas respecto al tema migratorio ahora son evidentes y las reflejan,

Senador del Tea Party, Rand Paul, apoyando la reforma migratoria. Fuente: www.yahoonews.com

Senador del Tea Party, Rand Paul, apoyando la reforma migratoria. Fuente: http://www.yahoonews.com

entre otros medios, el Washington Post en su artículo “Republicans on inmigration reform: before and after”Congresistas como el mismo Coffman, de quien se hablaba en el anterior párrafo, además de Marco Rubio y Bob Goodlate, el mismo Comité Nacional Republicano o representantes del ultraconservador Tea Party, como Rand Paul, muestran que la reforma migratoria integral va en serio y, sobre todo, que la pérdida del voto latino preocupa a todos los  sectores.

De hecho, no solo la propuesta apoyada por republicanos de peso ha sido sorpresa en este nuevo capítulo de reforma migratoria en Estados Unidos. Así, la reciente afirmación pública del senador republicano y parte del movimiento Tea Party, Rand Paul, es para dejar boquiabierto a más de uno. El senador de ultraderecha, que solo el año pasado proponía una valla eléctrica a lo largo de la frontera con México para evitar la inmigración ilegal y defendía la eliminación de la 14ª Enmienda para que descendientes de indocumentados no tuvieran la nacionalidad estadounidense, la semana pasada propuso regularizar a los «ilegales» del país. En su presentación, el senador afirmaba que «la prudencia y la compasión los dirigían a conseguir que estos trabajadores salgan de las sombras y se conviertan en miembros plenos y contribuyentes de la sociedad». Sin embargo, más que la compasión, es el miedo a quedar rezagados como un partido minoritario si pierden el voto latino, en ascenso y más definitivo hoy que nunca.

Inclusión y votos

A pesar de la resistencia republicana sobre reformas migratorias, que han tildado de «amnistías» y perniciosas para el país, y que incluso han obstaculizado con vetos impuestos a proyectos de ley como el Dream Act, ese partido ahora es consciente de la importancia de sus pensamientos, acciones y discursos referentes a la inmgración.

jen1A pesar de los reparos y peros que hay para la propuesta de reforma migratoria integral, se respira cierto aire de optimismo y lucha común entre el Partido Demócrata y el Partido Republicano, incluso en sus alas más radicales, para sacarla adelante. Suponiendo que hay un espíritu altruista detrás de estas propuestas, es innegable que resultan beneficiosas para ambos.

Los cambios demográficos mostraron un crecimiento del 9,5% en 2008 al 11% en 2012 del electorado latino. Según el Centro Pew, hubo dos millones de votantes hispanos más en la última elección y, siguiendo la perspectiva, el mismo Centro estima que unos 50.000 latinos estadounidenses pasan la barrera de los 18 años cada mes, lo que representa 70 nuevos votantes por hora.

En cuanto a los mea culpa del Partido Republicano y su vuelco frente a la reforma migratoria, también puede traerle grandes beneficios, si actúa, claro está. “Según una encuesta de Latino Decisions para America’s Voice, el Consejo Nacional de la Raza y el Sindicato Internacional de Empleados de Servicios (SEIU), un 44% de los votantes latinos dicen que se inclinarían a votar republicano si el partido ejerce liderazgo y se esfuerza para que se apruebe una reforma migratoria con vía a la ciudadanía para los indocumentados. Esto incluye un 43% de los  latinos que votaron por Obama en el 2012, y un 49% de los que se identificaron como independientes.” (Univisión)

La participación política por parte de los ciudadanos, a través del voto o de las movilizaciones, son el alimento de los partidos políticos; todos ellos, sin ninguna excepción, viven por y para los sufragios y actúan para ganarlos. Siguiendo algunas premisas de la teoría de la elección racional -ante el avance organizativo de los grupos latinos con derecho a voto- los políticos estadounidenses están considerando sus reclamos con el objeto de ser premiados (reelectos) y no castigados por decisiones que sean consideradas impopulares. No es de extrañar entonces que antes no hubiera calado tanto una reforma migratoria, pues quienes habrían sido beneficiados no llegaban ni al 10% de la población en edad para votar, una minoría sin tanta influencia. Ahora, esa misma población habla con voz más fuerte. Son el 16% del total de la población y el 11% puede votar; como se demostró en las elecciones de 2008 y 2012 su voto cuenta  de manera importante.

Para los verdaderos altruistas, este comportamiento «interesado» de inclusión por votos puede ser aberrante, vergonzoso y una muestra de la degradación de la política en el mundo. Sin embargo, es la realidad, es su funcionamiento y como tal hay que entenderlo. Así se eliminó la esclavitud, así se dio el voto a la mujer y así, de seguir la fuerte movilización de los latinos en Estados Unidos, se les dará la ciudadanía.

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