Open Government: La administración del futuro Responder

A FONDO: Las nuevas tecnologías suponen una nueva dimensión de interrelación y comunicación personal. El siguiente paso en esta dirección es aprovechar este espacio para optimizar la forma de organizarnos entre nosotros, de hacer política.

Álvaro M. Barea Ripoll

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Fuente: Opensourceway

“Internet lo ha cambiado todo” es una frase que solemos oír y a la que le damos más o menos crédito. Lo cierto es que es un vasto, ilimitado y, relativamente, nuevo espacio en el que todos podemos interactuar con el entorno y con las demás personas. Hasta hace diez años, la funcionalidad general de Internet se ceñía a los correos electrónicos, los chats que ahora tenemos en nuestros teléfonos móviles y los buscadores para visitar páginas. Con el boom de Facebook arrancó una nueva era digital: el tiempo de las redes sociales. Si bien redes como la mencionada Facebook, Twitter o YouTube –por citar a las más importantes– tenían una aplicabilidad concreta en su inicio, hoy en día ha quedado patente que la web 2.0 tiene un potencial mucho mayor al previsto. Más allá de la capacidad de hacer amigos virtuales en Facebook, o de difundir mensajes con formato mini-blog en Twitter, o de subir vídeos en YouTube, la interconexión de estas redes ha permitido la coordinación  y difusión de diversos movimientos sociales de protesta en países de todo el mundo. El mayor exponente de esta capacidad de influir en la funcionalidad de los grupos sociales emergentes fueron las revueltas populares que dieron lugar a la Primavera Árabe, las cuales se organizaban y coordinaban a través de Facebook y Twitter, al mismo tiempo que se demostraba la fuerza de las protestas y se denunciaban abusos de las autoridades a través de vídeos en YouTube que retroalimentaban las mismas.

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El uso que Barack Obama dio a las redes sociales para la financiación de su campaña es un referente para las campañas de hoy día. Fuente: Xplane

La capacidad de Internet para cambiar las cosas –en el ámbito de la forma que nos organizamos en sociedad– es un hecho, tanto que es muy difícil encontrar elementos relacionados con el poder político que no tengan presente el poder de Internet. Un político que supo leer el potencial político de Internet fue quien hoy es presidente de los Estados Unidos –Barack Obama– haciendo ya en 2008 una excelente campaña de comunicación y financiación a través de redes sociales. Los demás líderes políticos han emulado a partir de entonces este tipo de campañas políticas y utilizan actualmente Internet como un nuevo campo de difusión partidista. En este punto, podría darse una crítica en el sentido de que los partidos políticos y sus miembros y líderes se han servido de Internet como medio para llegar a la ciudadanía, pero esta relación se planteaba en un solo sentido –del político al ciudadano– dado que se construía esta comunicación como un nuevo campo en el que desarrollar la comunicación política clásica. Esta crítica, totalmente cierta en la mayoría de casos, empieza a tener su contestación y es el Open Government.

El Open Government –Gobierno Abierto– es un nuevo tipo de administración pública surgida en torno a la relación de ésta con la ciudadanía desarrollando herramientas del ámbito digital. Es, en otras palabras, la aplicación de las nuevas tecnologías y herramientas que se han creado en Internet para optimizar la relación entre la administración y los ciudadanos. En este sentido, el concepto de Open Government se sustenta en varios pilares[1].

En primer lugar está la transparencia. La accesibilidad de Internet puede dar lugar al acceso gratuito, más eficiente y más rápido a los datos públicos de los que todos los ciudadanos son propietarios y, por tanto, tienen derecho a consultar. De esta manera, los ciudadanos pueden realizar por sí mismos un control sobre la eficiencia y eficacia de los poderes públicos en el proceso democrático de rendición de cuentas.

El segundo pilar es la participación. Y es que la conectividad que ofrece Internet da pie a una participación de la ciudadanía en el proceso de toma de decisiones políticas mucho mayor que la que hasta ahora se había dado. Es en este punto donde la comunicación entre el poder y los ciudadanos deja de ser unidireccional y se establecen carriles de comunicación de doble sentido, así como diversas formas de conexión entre instituciones y ciudadanos. Así pues, pueden aparecer plataformas que permitan la comunicación de ida y vuelta entre la administración y un individuo, una asamblea o un colectivo.

El tercer componente clave es la colaboración. Es la propia ciudadanía la que no sólo responde haciendo feedback en el proceso de toma de decisiones de manera online, sino que también puede tomar la iniciativa a la hora de crear estas decisiones. En este sentido, se están planteando plataformas donde iniciativas o ideas ciudadanas den lugar a determinadas políticas que optimicen los servicios públicos.

ogov1Mediante estos conceptos, encontraríamos otro modelo de gobernanza nuevo,  que sintetizaría nociones propias de la modernización administrativa, de la administración electrónica y de la gobernanza moderna[2]. Las herramientas planteadas en modelos de modernización administrativa y de administración electrónica se aplicarían en la pluralidad defendida por la gobernanza moderna, dando lugar así a un nuevo modelo que contempla la nueva dimensión digital de la sociedad y su política.

Features-OpenGov

Open Government. Fuente: Thewhitelandscape.com

En otras palabras, el Open Government consiste en una nueva forma de relación entre los poderes públicos y la ciudadanía aprovechando las herramientas digitales que ofrece Internet. No sólo es un nuevo servicio administrativo; es una nueva manera de hacer política. La administración se agiliza, se hace más rápida, eficaz, transparente y eficiente; los ciudadanos toman una actitud acorde con la teoría del círculo virtuoso de movilización –por la que ciudadanos más informados se vuelven más participativos[3]– y la dinámica del proceso de toma de decisiones puede adquirir rasgos de horizontalidad al mismo tiempo que se optimiza agilizando la retroalimentación –feedback– de decisión-respuesta-decisión. Si bien esto puede sonar utópico o futurista, lo cierto es que ya es un hecho en diferentes ámbitos y diferentes administraciones nacionales.

En Estados Unidos se está desarrollando de manera intensa este concepto. Ya existen plataformas digitales en este sentido. Iniciativas como Data.gov, Federal Register o USASpending.gov son plataformas que ya aplican los preceptos de transparencia administrativa online, mientras que se fomenta la participación y colaboración ciudadana mediante espacios como Parter4Solutions, Regulations.gov o Challenge.gov[4].

Pero no es Estados Unidos el único país que está empezando a implementar el Open Government; Reino Unido se  ha sumado a la iniciativa y ha desarrollado la  plataforma digital Open Data  a través de la cual cualquier ciudadano británico puede acceder a toda la información pública que considere oportuna. Otros países también están implementando plataformas en este sentido: Canadá, Francia, Alemania, España, etc. Esta última, por su parte, ya dispone de elementos propios de la administración electrónica y de ciertas herramientas que a priori pueden resultar óptimas en el desarrollo del Open Government, pero la dinámica actual del sistema político español no transmite el espíritu conceptual que transforma la administración electrónica en el modelo de gobernanza digital. Es decir; disponer de las herramientas no conduce automáticamente al establecimiento del Open Government

ogov2El Open Government no sólo se da en portales oficiales de la administración, sino también a través de las redes sociales. De este modo, podemos encontrar curiosos ejemplos como el departamento de trabajos públicos de la ciudad de San Francisco, cuya cuenta en Twitter sirve para recibir solicitudes de reparaciones o mejoras a través de tuits –acompañado en ocasiones con imágenes— que son resueltas en menos de 30 días[5]. En Facebook, por ejemplo, destaca el desarrollo de la cuenta del cuerpo de marines de los Estados Unidos, que reporta una gran cantidad de información sobre su actividad[6].

El Open Government es ya una realidad, pero apenas está empezando a dar sus primeros pasos. Si se implementa adecuadamente obtendremos no sólo sociedades más transparentes, sino también nuevas formas de hacer política, más inclusivas con la ciudadanía y más democráticas al permitir una rendición de cuentas continua y con posibilidad de establecer feedbacks en tiempo real. Su aplicación en pequeñas administraciones puede suponer, incluso, el comienzo de tipos de democracia hasta ahora tachados de utópicos debido a la imposibilidad técnica de llevarlos a cabo. Localidades gestionadas mediante la democracia participativa pueden suponer un buen campo de pruebas para, finalmente, implementar en naciones enteras conceptos más participativos de democracia a los que ya tenemos.

ogov3Hace falta un mayor desarrollo del mismo por parte de las instituciones públicas a fin de construir nuevos y mejores canales de conexión entre los diferentes agentes que conforman el sistema político democrático. No sabemos lo que depara el futuro en esta cuestión. Lo único seguro es que sólo la voluntad política puede materializar esta oportunidad que se nos brinda. Los ciudadanos ya han demostrado, a través de diferentes movimientos sociales, que están dispuestos a emplear Internet para construir una nueva y mejor sociedad. Queda por ver si los poderes políticos están comprometidos con una nueva forma de hacer política o si, por el contrario, están esperando a que pase esta moda pasajera y las cosas sigan como han estado hasta ahora. Internet es, definitivamente, una nueva dimensión para la política; depende de nosotros decidir su destino.


[1] THE WHITE HOUSE, The Open Government Directive.

http://www.whitehouse.gov/open/documents/open-government-directive

[3] GARCÍA LUENGO, Óscar y SCHREIBER, Daniela (2004), ¿Videomalestar o círculo vicioso? Una primera aproximación empírica a la exposición mediática y el compromiso político en España y Alemania, en Revista Política y Sociedad, Vol. 41, nº 1. Madrid.

[4] THE WHITE HOUSE. OpenGov Iniciatives.

http://www.whitehouse.gov/open/about/initiatives

[5]CITY AND COUNTY OF SAN FRANCISCO. SF311 Twitter account.

https://twitter.com/sf311

[6] MARINES. Facebook Account.

https://www.facebook.com/marines?fref=ts

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