Ucrania es Europa 6

OPINIÓN: Resulta preocupante observar cómo el papel de la Unión Europea (UE), tan activo durante la revolución del Maidán, resulta irrelevante ahora que Rusia ha desplegado, como respuesta, fuerzas de combate en la ucraniana península de Crimea, cuya soberanía reclamaba el Kremlin desde la desintegración de la URSS.

Álvaro M. Barea Ripoll

Península de Crimea sobre un fondo de piedra. | Fuente: Futureatlas (Flickr)

Península de Crimea sobre un fondo de piedra. | Fuente: Futureatlas (Flickr)

El artículo de Charles Tannock El imperio de Putin publicado en el diario El País el  5 de marzo no sólo es muy interesante para el lector sino que también resulta inquietante. El artículo describe y contextualiza la invasión rusa de la ucraniana Crimea –junto a la invasión rusa de Georgia en 2008— como un caso paralelo al expansionismo nazi previo a la II Guerra Mundial, donde Occidente se dejó la vergüenza evitando un enfrentamiento directo con un cada vez más envalentonado Hitler. En este caso el expansionista sería Putin, que anhela recuperar el imperio ruso perdido tras el derrumbe de la URSS.

Resulta interesante la hoja de ruta que propone Tannock para frenar el ímpetu imperial de Putin. Despreciando las estrategias que hasta ahora Occidente está llevando a cabo, plantea no sólo unas debidas sanciones económicas al estilo Irán, sino también juega a la geopolítica y plantea la participación de actores no occidentales que juegan un papel cada vez más importante en el tablero euroasiático. De este modo, plantea que Turquía cierre los Dardanelos –el estrecho que une el Mediterráneo con el Mar Negro— a todo tipo de barco ruso, militar o comercial, que la OTAN declare públicamente la vigencia del artículo 5 de su tratado fundacional –sobre «defensa colectiva»— para respaldar a Turquía —miembro de la Alianza— y que China ejerza su creciente importancia diplomática para presionar a Rusia tanto en la ONU como en toda la política multilateral euroasiática.

Es cierto que el plan propuesto en el artículo sería el más efectivo desde el punto de vista estratégico si se pretende parar los pies a Putin desde la lógica de Zbigniew Brzezinski, al que menciona en el propio artículo, sobre el tablero euroasiático –que concibe Eurasia como un tablero mundial con varios jugadores—, pero deja dos cuestiones para la reflexión. La primera es que a día de hoy, este plan parece utópico debido a la timidez de Occidente en la cuestión de Crimea. Mientras que Rusia planta tanques y antiblindados en suelo ucraniano, EEUU manda a su secretario de Estado, John Kerry, a poner flores en la plaza de Maidán de Kiev. Los acontecimientos están sucediendo rápidamente, pero se pueden reconocer las diferentes campañas de comunicación que acompañan a la propia estrategia entre Rusia y Occidente. La primera llevaba preparando desde hace meses un discurso de denuncia contra un golpe de Estado ilegal en Ucrania y la necesidad de que Rusia garantizara la estabilidad; en la otra Occidente, por su parte, sigue sin dar un mensaje nítido que explique y preceda una estrategia clara.

La segunda reflexión, y más preocupante, es que en el plan de Tannock –todo un eurodiputado y miembro del comité de asuntos exteriores del Parlamento Europeo— no hay una mención al papel de la Unión Europea, salvo para menospreciar –y con razón— la tibieza de sus actuales medidas. Es decir, que ni siquiera un miembro destacado de las instituciones europeas plantea un papel determinante de la UE en la resolución del conflicto de Crimea y, a medio-largo plazo, la contención del expansionismo ruso. ¿Por qué? La respuesta es evidente: porque la UE no está para nada. El modelo de Europa que a día de hoy impera, y que a nivel interno –sobre todo en el plano socioeconómico— ya está en serio cuestionamiento, a nivel exterior resulta objetivamente inoperante.

Si bien la situación de la UE para con Rusia es complicada, dada la relación económica entre ambos y la dependencia energética de la Unión, la megaestructura institucional europea demuestra ser muy poco efectiva. No es sólo que el Servicio Europeo de Acción Exterior  resulte incompetente, es que tampoco hay una fuerza conjunta europea convincente para disuadir ninguna amenaza de este tipo; tan sólo se disponen de los llamados battlegroups, destacamentos de 1500 unidades que están más planteados para situaciones de emergencia medioambientales que para acciones de conflicto. Europa sigue dependiendo de EEUU para su seguridad y defensa, y cuando se da el caso de que Rusia mete los tanques en los intereses de la UE, ésta no tiene con qué envidar.

Esta conclusión sería solamente triste si estuviéramos hablando de un conflicto distante para la Unión, pero si recordamos que Ucrania es parte de Europa hasta el punto en que casi acuerda su ingreso en la misma UE —y que la decisión del presidente ucraniano, Viktor Yanukovich, de rechazar la firma de este acuerdo fue precisamente lo que desató esta revolución y la posterior respuesta de Rusia—, cualquier lector mínimamente europeísta debe sentirse desolado y preocupado, porque no sólo se mostraría falta de voluntad política en la UE, sino también incapacidad.

Tiempo habrá para meditar acerca de la Europa que queremos aquellos que sigamos queriendo una Europa. Lo importante es que Ucrania, esa Ucrania del Maidán a la que tantos europeístas decían abrazar, admirar y apoyar, necesita ayuda, y es el momento de pasar de las palabras a los hechos.

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  1. Vaya artículo malo, belicista y pro imperialista yankee que ha escrito usted. No merece la pena perder mucho tiempo en contestarle, sin embargo si le diré dos cosas:

    1. Es un conflicto ínter imperialista por el reparto de mercados, en donde EEUU y UE quieren controlar todos los mercados del Este, incluida Rusia, para implanta el sistema neoliberal que aquí nos acosa.

    2. Los nuevos amos de Ucrania, oligarcas como los anteriores, son peleles del modo de vida occidental. Es decir, consumo y más consumo, insolidaridad etc.

    Buenos días

    Joaquín

    • Joaquín,

      Lamento que el artículo le parezca malo, belicista y pro-imperialista pero, si hacemos honor a la verdad, quien está demostrando ser mala, belicista y pro-imperial es Rusia llevando carros de combate y tropas de asalto a territorio soberano de un país extranjero por el simple hecho de que ese país deje de estar en su órbita de influencia. Usted mismo considera el conflicto como “inter-imperialista”, para lo cual hacen falta dos imperios y dos actitudes similares que se confrontan en la competición entre intereses. Si critica el imperialismo de uno debe hacer lo consecuente con el otro si quiere ser coherente.

      Estoy de acuerdo con usted en la crítica al neoliberalismo, pero discrepo y muy profundamente en que todos los males de este mundo son cosa del neoliberalismo. Del mismo modo, tampoco estoy de acuerdo con usted en que todo aquello que no sea occidental –y por tanto, neoliberal– es bueno. El mundo no es una dualidad entre Occidente y el resto del mundo, bien y mal o viceversa. De todas formas, sepa usted que Rusia no sólo es capitalista y neoliberal, sino también monopolista; no confunda la desaparecida URSS con la actual Rusia.

      Cualquier país que invada la integridad territorial de otro país soberano incumpliendo la legalidad internacional debe ser confrontado. Esa postura, me atrevo a asegurar, fue la suya –y la mía– cuando EEUU invadió Irak hace más de diez años, y debería serla también ahora que Rusia invade Ucrania. Que el malo de la película no sea el mismo al que estamos acostumbrados no es excusa para cambiar los argumentos.

      Por último, le puede disgustar la revolución acontecida en Ucrania, pero debe saber que dicha revolución empezó en la calle, con ciudadanos enfrentados a fuerzas de seguridad que adoptaban brutales medidas de represión –llegando al asesinato arbitrario de ciudadanos con francotiradores– , y acabó en el parlamento electo por el pueblo, que fue quien destituyó del cargo al presidente –tan prorruso que es quien instiga acciones armadas contra su propio país con tal de seguir en el poder– de manera legal a tal modo que una de las fuerzas que votó por su destitución fue su propio partido. Los amos de Ucrania, Joaquín, son los ciudadanos de Ucrania, por fin. Otra cosa es que a usted le guste la voluntad popular cuando ésta no coincide con la suya.

      Un cordial saludo y muchas gracias por su interesante aportación.

      Álvaro M. Barea Ripoll

  2. Señalar la condición belicista de Rusia argumentando que moviliza tropas es cuanto menos, irrisorio. EEUU y la EU están hilando una estrategia militar conjunta hace meses desde el conflicto de Maidán; antes las practicas de fuerza aérea, la autorización de Turquia para el paso del destructor americano más grande y el despliege de un “escudo antimisiles” por toda la frontera Rusa, que reacción esperas de un Estado Nación que es poseedor del monopolio legitimo de la fuerza en su territorio? Señalas solo la incursión de EEUU en IRAK pero ese fue el último grito de vida de las intervenciones directas Nación vs. Nación, la cual fue reemplazada con completo éxito por las guerras subsidiarias. EEUU es el mayor contratistas de fuerzas militares privadas, o sea, mercenearios. Siria, Egipto, Ucrania, Irak, Afganistan, fueron blanco de ésta moderna forma de desestabilización interna que brinda hipotesis de conflicto para una intervención imperialista, tal cual se dejo al desnudo en la charla de ministro de defensa Turco conversando sobre generar un hecho violento en Siria que justifique una invertención Turca.
    Decir que los amos de Ucrania “son los ciudadanos” y que eso venga de una persona con tamaña cantidad de credenciales es muy llamativo. Trate de gestar un espiritu crítico y leer un poco menos los think tanks occidentales, dice no creer en la alteridad Oriente/Occidente pero su linea discursiva en la representación perfecta del discurso imperialista.

    Saludos,

    • Tomás,

      El hecho de que Rusia movilice tropas no la convierte en belicista si lo hace en su propio territorio o en territorio –previo acuerdo– de un país aliado (que es su referencia a las maniobras conjuntas EEUU-Turquía). Movilizar tropas en territorio extranjero, sometiendo a sus fuerzas y anexionarse uno –de momento– de sus territorios es la definición exacta de belicismo. La diferencia entre las medidas adoptadas por Rusia y las adoptadas por Occidente (entiéndase aquí por la UE y EEUU) es, de hecho, el motivo de este artículo: Rusia está lanzando un órdago que llega al conflicto bélico y Occidente no ha ido más allá de la diplomacia, lo que supone un abandono de la nueva Ucrania. El artículo es una denuncia al inmovilismo de la UE y de EEUU en este asunto.
      Que otros países hayan realizado golpes imperialistas en el pasado –se ha hablado aquí de EEUU en Irak y se puede hablar de muchos más– no resta que Rusia, en este preciso momento, está invadiendo Ucrania y, recordando que hizo lo mismo con Georgia en Agosto de 2008, podemos hablar de un patrón de actuación y de una estrategia imperialista. A partir de aquí se puede jugar al “y tú más”, pero dos, tres o veinte culpables no hacen un inocente.
      Si tuviera que retractarme de la expresión “Ucrania es de los ciudadanos” sería para sustituirla por “Una parte de Ucrania es de los ciudadanos y otra es del invasor extranjero”. Ya he explicado el proceso de protesta ciudadana-represión desproporcionada-actuación del Parlamento, proceso que hace que el vuelco político de Ucrania no sea sólo legal sino además legítimo. La invasión rusa, en cambio, huele a Irak, a Vietnam, a Corea, a los sudetes, a la península del Sinaí y a Polonia.
      Por último, quisiera recordarle que la línea argumental del artículo se basa en la visión multipolar del tablero eurasiático de Brzezinski, en el que la geopolítica no se mueve en una dualidad Occidente-Oriente, sino en una pluralidad de actores regionales y globales que interactúan en una política multilateral. De ahí, por ejemplo, que se hable de Turquía o de China. La visión dualista es más propio de los nostálgicos de la Guerra Fría, y me temo –por lo que cada uno está haciendo en este momento– que es Rusia y quienes la justifican quienes sienten dicha nostalgia.

      Muchas gracias por su aportación y un saludo.

  3. Las tropas Rusas en un Ucrania, y particularmente en Crimea, eran pre-existentes al conflicto, existía una acuerdo militar, Rusia incluso tiene una base marítima en dicho lugar. Insisto, invocar un tablero multipolar para terminar denunciando la “inacción de occidente” es inscribirse en la lógica dualista. La argumentación misma es una contradicción. Se comprobó mediante escuchas telefónicas que los radicales fueron quienes contrataron los francotiradores que asesinaros civiles durante los disturbios en Kiev, lo que impidió que USA avance en su campaña a favor de los radicales. El conflicto ruso le huele a URSS (salvo por el caso de Georgia, país con una dirigencia adicta a la OTAN y sus intereses) cuando la coyuntura actual es otra, por el contrario, ese olor no le recuerda a USA? Que efectivamente, a diferencia de la URSS, es una potencia imperialista que continúa exactamente con las mismas políticas expansionistas y nunca ha abandonado las intentonas de dominación bajo instauración de concepciones económicas funcionales a sus propios intereses. La historia está a la vista, justamente el tablero multipolar muestra una nueva forma de contrahegemonía a los intereses imperiales, soy Argentino y sé de las maniobras de saqueo sobre todo el continente latinoamericano, no me extraña sus actuar asesino y delincuente en Oriente medio, ni me asombra que quieras avanzar con la OTAN sobre territorios que había acordado no tocar luego de la desintegración de la URSS.
    Así tampoco me asombra su punto de vista, usted como Español recibido en una Universidad española argumenta a favor de los intereses de un sector del mundo que está utilizando la economía española en perjuicio de su propio pueblo. A caso la inferencia activa de la UE en España le está trayendo efectos positivos? La ciudadanía y la economía tienen otra opinion. Pero bueno, no es de extrañar que la Universidad forme “intelectuales” que reproduzcan el status quo capitalista parados desde su lugar de “cientistas”. Éste sitio se llama “política crítica”, espero encontrar artículos que así lo sean.

    Saludos,

    • Estimado Tomás,
      Lamento contestarle con tantísimo retraso; lo que tiene vivir en el exilio.
      Vayamos por partes.
      La presencia de tropas rusas se limitaban a las bases navales rusas que Ucrania acordó ceder a Rusia tras la URSS en calidad de aliado. En cuanto un soldado pone un pie fuera de esas bases portando un arma, hablamos de agresión.
      Pero eso ya casi queda en historia antigua, ¿verdad? Crimea se es como un hecho consumado y ahora el siguiente paso es el este de Ucrania. El derribo del avión de pasajeros MH17, con 290 personas a bordo, en zona pro-rusa es el último capítulo en un castillo de naipes argumental. Seguramente sus escuchas telefónicas le dirán que fueron los pasajeros del vuelo los que contrataron al misil para ser derribados y dejar mal a la inocente causa rusa. El tiempo pasa y la situación no deja de ser un intento obsceno de expanionismo imperial perpetrado por Rusia.
      Lo que me ha parecido más interesante de su comentario es que, si bien hablo de un tablero multipolar, critique la actuación de Occidente. Tal vez debo aclararle que, si bien el mundo no es Occidente contra el resto, un mundo multipolar no es concedible sin Occidente; un jugador más al fin y al cabo, pero con un peso incuestionablemente grande en asuntos de política internacional y global.
      Observo también que quiere jugar al “y tú más” hablando de USA –a quien no me habrá visto usted jamás defender, sino más bien al contrario– y de su saber, al ser argentino, de maniobras de saqueo para hablar después de mi españolidad. Entiendo que no habla usted de la expropiación de YPF a Repsol, sino de tiempos de la colonización española. Si me permite el atrevimiento, siendo argentino presumo que es de origen europeo, puesto que el gobierno de argentina diezmó a los nativos hasta casi hacerlos desaparecer. De ser así, de origen europeo, tenga bien presente que fue su antepasado, no el mío, el que fue al nuevo mundo a hacer fortuna. El mío se quedó a labrar la tierra en España para que lo explotara su rey y la inquisición.
      En todo caso, no nos vayamos por las ramas, la inmundicia de USA, de España, de Argentina, de Israel ahora mismo y de cualquiera no resta ni hace tolerable la agresión imperialista de Moscú. Una agresión militar es una agresión militar, venga de quien venga. Y a todas hay que ponerle freno. Si está de acuerdo al menos en esto último habré sabido transmitirle el 90% de lo que quería decir en mi artículo.
      Mis disculpas por el enorme retraso en contestar. Esta Europa neoliberal, que sólo da disgustos. A ver cuando la cambiamos (eso para otro artículo).
      Un saludo.

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