Españoles, el bipartidismo ha muerto 2

DEMOCRACIA: Los andaluces han hablado y han decidido que quieren cambio. El PSOE consigue mantenerse como primera fuerza política, pero se queda a 7 escaños de la mayoría absoluta y Podemos irrumpe con máxima fuerza, obteniendo 15 asientos de los 109 del Parlamento andaluz. El partido del actual Gobierno del país, el Partido Popular, sufre una dura caída y pierde 17 escaños, cayendo al 26% de los votos.

Tamara Fariñas R.

elecciones

El «ciclón» del partido más joven del país ha hecho destrozos en el Parlamento andaluz en la primera cita electoral que vive España en un año que parece que será el año del cambio. A pesar de que Podemos se creó hace poco más de un año, prácticamente todos los sondeos lo colocaroncomo primer partido en intención directa de voto de cara a los comicios generales que se celebrarán, previsiblemente, a finales de 2015. Andalucía, primera comunidad autónoma que se enfrenta a una votación nacional con este nuevo actor sobre el tablero político, ha servido para poder decir, con más seguridad de la que se podía tener antes, que el bipartidismo en España va camino de pasar a la historia. 

Los socialistas de Susana Díaz han logrado mantener la mayoría, aunque no absoluta, ya que sólo han conseguido más de un 35% de los votos, lo que les da 47 de los 109 escaños, los mismos que ya tenía, aunque con su peor resultado en número de votos de la historia. Como segunda fuerza, aunque con una fortísima caída de apoyo entre la población, se coloca el Partido Popular (PP), seriamente cuestionado en todo el país durante los más de tres años de mandato de Mariano Rajoy por los recortes sociales que ha impulsado y que han provocado que España se convierta en uno de los países con mayor índice de pobreza de Europa. De los 50 asientos con los que contó en las elecciones de 2012, sólo ha podido mantener 33.

En tercera posición, aunque no parece que sea una sorpresa, se ha colocado el partido de Pablo Iglesias, Podemos, el partido más joven del país pero que mejor ha sabido recoger el descontento y la desafección de la ciudadanía hacia la política clásica. El resultado de estas elecciones son, en palabras de Íñigo Errejón, número dos de Podemos, «el desgaste de las formaciones tradicionales y el auge de una fuerza de cambio». En el mismo sentido se expresó Sergio Pascual, secretario de Organización del partido, que aseguró que «la misma ciudadanía que inició el cambio en las elecciones europeas ha dado un paso fundamental para el cambio” en Andalucía.

Que la gobernabilidad de la comunidad andaluza dependa ahora de tres partidos y no de las dos formaciones mayoritarias tradicionales, como venía siendo desde que la muerte de Franco dio paso a una paulatina democracia, es un gran cambio para la comunidad. El resultado de las elecciones al Parlamento europeo, comicios que abrieron la veda para cuestionar la legitimidad política del bipartidismo ha tenido mucho más efecto en la votación andaluza del que muchos esperaban, y ese camino podría ser el que se mantenga de cara a las elecciones generales.

La ruptura con la vieja política ha dañado, principalmente, a la formación clásica de izquierda, Izquierda Unida, debido al trasvase de votos hacia Podemos. Marinaleda, uno de sus bastiones, se mantiene bajo el mandato de IU, pero también ha sufrido la irrupción de Podemos, liderado en Andalucía por Teresa Rodríguez, haciendo que el tradicional gobernante de la región pierda cerca de 25 puntos.

El partido de centro-derecha Ciudadanos (C’s) también ha entrado de forma triunfal en el Parlamento andaluz, al conseguir nueve escaños tras obtener más de un 9% de los votos. El PP ha sufrido una reacción social de castigo, y muchos de los votos que los populares han perdido se han ido a esta formación, no nueva, aunque sí inexperta fuera de las fronteras de Catalunya, única comunidad en la que se había presentado hasta el momento.

En definitiva, el cambio de ciclo político está en ciernes. Más de medio millón de lo que Sergio Pascual llama «votos valientes» son los que han decidido confiar en Podemos, un partido nuevo que suple la falta de experiencia en gestión política con su conocimiento de la realidad, su diagnóstico de la crisis española y su presentación de opciones para revertir esta situación. Su actuación en los cerca de nueve meses que faltan para las próximas elecciones generales, sumada a lo que Syriza, la formación helena más cercana a Podemos, pueda hacer en Grecia desde ahora hasta el final de año, podrían modificar de forma irreversible el tablero político, abandonando el esquema clásico del «bipartidismo turnista» PSOE-PP para dar más voz a una ciudadanía que parece estar despertando de su letargo político.

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