El tripartito vasco de izquierdas: ¿entelequia o inminencia?

Por: Ander Villacián / @AnderVillacian

RESUMEN: Atendiendo a las diferentes transformaciones que la cultura política vasca ha atravesado al introducirse en una nueva fase de estabilización, este artículo pretende realizar un  análisis de los distintos fenómenos sociopolíticos que se están gestando en Euskadi. Tomando como punto de partida la escasa relevancia mediática que se le confiere a este territorio por la supuesta regularidad de su escena política, este artículo tiene como propósito   dilucidar hasta qué punto la correlación de la política nacional y autonómica puede desembocar en una alteración de las dinámicas de pactos en Euskadi. La presente nota de investigación pretende llevar a cabo una radiografía de las tendencias de voto en esta región y de cómo los dos clivajes existentes en la comunidad autónoma generan una política de bloques cada vez más definida. Se profundizará en la potencialidad de un viraje a la izquierda en las nuevas contiendas electorales vascas y cómo la transformación de la imagen de EH Bildu se está convirtiendo en un reto para la estabilidad de la dominancia jeltzale. El trabajo, a través del análisis de las comparecencias de distintas figuras políticas vascas, pero sobre todo partiendo de los resultados electorales de 2019 y 2020, concluye que existen claros indicios de cambio en la escena política de la Comunidad Autónoma Vasca pero que todo depende de la voluntad estratégica del PSE-EE cuyas tentativas de pacto pueden tener resultados a escala nacional.

PALABRAS CLAVE: Euskadi; Elecciones; Coalición; Clivajes; Izquierda abertzale.

ABSTRACT: Considering the different transformations that the Basque political culture has gone through when entering a new phase of stabilization, this article aims to carry out an analysis of the different socio-political phenomena that the Basque Country is currently experiencing. Thus, taking as a starting point the little media relevance that is conferred on this territory due to the alleged regularity of its political scene; this work will try to elucidate to what extent the correlation of national and regional politics can lead to an alteration of the dynamics of pacts in the Basque Country. This research note aims to carry out an in-depth study of the voting trends in the Basque Country and how the two existing cleavages in this autonomous community generate an increasingly defined bloc-defined political scene. The potential for a shift to the left in the new Basque electoral contests and how the transformation of theimage of EH Bildu is becoming a challenge for the stability of the Jeltzale dominance will be explored in depth. The work, through the analysis of the appearances of different Basque political figures but above all based on the electoral results of 2019 and 2020, will conclude that there are obvious signs of change in the political scene of the Basque Autonomous Community but that everything depends on the strategic will of the PSE-EE whose pact attempts may have results on a national scale.

KEYWORDS: Basque Country; Elections, Coalitions; Cleavages; Basque Independentist Left.

            Habitualmente se tacha la política de la Comunidad Autónoma Vasca (CAV) en ámbitos periodísticos de «estable»,  «predecible» o incluso de «aburrida». De hecho, son numerosos los analistas políticos que resaltan el claro contraste entre la volatilidad y rápida desestabilización de la escena política nacional y la supuesta inamovilidad del actual panorama político en Euskadi. Sorprende, aún más, dada la inestabilidad política de otras comunidades autónomas y el hecho de que este territorio se encuentre actualmente regido por un gobierno de coalición que forma parte de un largo historial de alianzas para liderar el ejecutivo vasco.

Es por ello por lo que el foco mediático suele alejarse de lo que sucede en Vitoria-Gasteiz y se centra en una serie de contenciosos políticos que acaparan más interés. Aun con todo, no son pocos los analistas que señalan «vientos de cambio» en Ajuria Enea  ̶ residencia oficial del lehendakari ̶  y los prolegómenos de cambios estratégicos de cara a las contiendas electorales del próximo año. Esto es particularmente relevante dada la relevancia histórica, económica y política que tiene esta comunidad autónoma como consecuencia del régimen foral, el papel del nacionalismo y su influencia a la hora de configurar los gobiernos centrales.

Por otra parte, la aparente tranquilidad que domina la escena electoral en la CAV es más bien producto de la última década en la que la disolución de la banda terrorista E.T.A. ha implicado una transformación radical de la vida social y política de esta región. Las múltiples marcas electorales de la izquierda abertzaley su posterior ilegalización, la conformación de bloques cada vez más definidos, las desavenencias entre el gobierno autonómico y el central a raíz del denominado Plan Ibarretxe, los avances y retrocesos del proceso de paz y finalmente, el histórico apoyo del Partido Popular Vasco para sostener a Patxi López (PSE-EE) en su investidura como lehendakari son algunos de los sucesos que dominaron una fase que podríamos denominar de «estabilización». No podemos olvidar que esta pacificación de la escena política vasca viene acompañada de unas mejoras notorias en la convivencia y del establecimiento de una cultura política del acuerdo. Es así cómo Euskadi se introdujo en una normalización del panorama político que en otros territorios se había dado mucho antes.

Por ello, los actores políticos se definieron con mayor claridad y se logró que los procesos de integración y consolidación de partidos y  marcas electorales resultaran exitosos. De esta forma, la principal novedad en el panorama político vasco de la última década ha sido la irrupción de Podemos que, si bien obtuvo la victoria en Euskadi en las elecciones generales de 2015 y 2016, al no haber podido consolidar una marca territorial definida, ha tenido un arraigo municipal escaso y su presencia institucional se ha visto mermada. El Partido Socialista Vasco (PSE-EE) mantiene en la actualidad una férrea alianza con el Partido Nacionalista Vasco (PNV), la cual garantiza una cuota de poder jeltzale  ̶ apelativo empleado para nombrar al PNV ̶  superior incluso a la del Partido Popular en Galicia. Esta formación a través de distintos pactos  ̶ generalmente con los socialistas, pero en el pasado también se han acercado a Eusko Alkartasuna (EA), una escisión socialdemócrata integrada desde hace unos años en EH Bildu o a Ezker Batua-Berdeak (EB), referente de izquierda Unida en Euskadi ̶ .

Es importante tener en cuenta la visibilidad que ha ganado la marca electoral de EH Bildu. Este partido, una vez superado el período de ilegalizaciones en el seno de la izquierda abertzale y con el consecuente avance en el proceso de paz (fue especialmente sonada la Declaración de Aiete realizada por Arnaldo Otegi y Arkaitz Rodríguez el pasado 18 de octubre por el décimo aniversario de la disolución de E.T.A. en la que se expresaba una apuesta clara por la paz y un compromiso con el diálogo), ha conseguido ganar normalidad democrática. En el seno de esta coalición se han integrado Alternatiba, una escisión de Ezker Batua-Berdeak liderada por Oskar Matute y que se situaba en la izquierda soberanista crítica con la violencia y la socialdemócrata Eusko Alkartasuna también muy reacia a E.T.A.

Así, diez años después de la fundación de Bildu podríamos decir que la política vasca «se juega a dos bandas» ya que se han establecido lo que los sociólogos Lipset y Rokkan denominan clivajes o cleavages,en inglés. Es decir, el electorado vasco  con una traslación simbólica cada vez más clara se ha ido situando en bloques separados por escisiones que determinan su tendencia de voto. Mientras que en la política nacional los clivajes suelen estar determinados por el eje derecha-izquierda y  con mayor firmeza fruto de la polarización asimétrica, en Euskadi al igual que en otras nacionalidades históricas, se introduce la cuestión territorial.

Dicho de otra forma, los votantes no solo se definen en una escala de pertenencia ideológica sino también nacional en la que deben manifestar cuál es su simpatía ante  las posibles respuestas al conflicto territorial vasco: federalismo, independencia, constitucionalismo, derecho a decidir… Sin embargo,  debido a la conformación de unos cleavages más estáticos el número de partidos ha disminuido.

Precisamente, se suele indicar que el desgaste electoral de Elkarrekin Podemos se debe a su indefinición discursiva que trae consigo la ambigüedad en la definición de bloques. Tanto es así que el exsecretario general de Podemos Euskadi, Andeka Larrea[1], describe esta formación como un «proyecto político que quiso ser pero no pudo ser» por falta de ambición transformadora y una perspectiva vasquista propia. Es más, la formación morada no cuenta con una sola alcaldía en su haber en Euskadi y apenas suma seis escaños autonómicos repartidos con Ezker Batua-IU si bien sí que tiene más éxito en las elecciones generales.

En cuanto a la reducción del número de partidos, si aplicamos el cálculo del Número Efectivo de Partidos (NEP) de Laakso y Taagepera (1979) observaremos que, si en 1994 eran 5,65 los partidos con influencia táctica en el hemiciclo vasco, en la actualidad se han concentrado en 3,57. Esto  significa que el multipartidismo vasco opera a través de bloques cada vez más reconocibles. Además, los condicionantes socioeconómicos o culturales que influyen en la autoubicación ideológica de la población parecen tener condiciones inmediatas como es el caso de la influencia de la alfabetización en euskera y la universalización del modelo inmersivo en dicha lengua en la escuela. La identidad vasca se ha visto transformada y extendida a medida que las generaciones provenientes de otros territorios que buscaban trabajo en la industria vasca se han asimilado sociológica y lingüísticamente a la realidad euskalduna. Además, la perpetuación de las áreas con mayores rentas medias tiene una clara traslación política como es el caso de las comarcas de la Margen Izquierda y Derecha del Nervión en Bizkaia, ejemplos inequívocos de cómo el proceso industrializador del siglo pasado influye en las identidades actuales.

Fuente: Encuesta del Deutobarómetro del verano de 2022 de 40DB https://barometrosocial.deusto.es/
Fuente: Encuesta del Deutobarómetro del verano de 2022 de 40DB https://barometrosocial.deusto.es/

En cuanto al clivaje centro-periferia o territorial, podríamos situar a EH Bildu como el partido referencial en la manifestación del soberanismo y el independentismo vasco. No obstante, no es uniforme el grado en el que el independentismo tiene cabida en el discurso de esta coalición como tampoco lo es en el Partido Nacionalista Vasco donde conviven distintas sensibilidades que optan por el derecho a decidir pero que por estrategias electorales buscan evitar la conversación sobre la cuestión nacional mientras el nuevo estatuto vasco sigue estando en proceso de discusión. De esta forma, choca la visión orgánica del partido con la de sus representantes electos o la de los distintos Buru Batzar u órganos territoriales del PNV, con figuras como Andoni Ortuzar[2] o Joseba Egibar más afines al independentismo frente a posturas que simplemente buscan explorar una evolución de la transferencia de competencias dentro del marco autonómico. Entre tanto, Elkarrekin Podemos aúna sectores más tradicionalistas provenientes de Ezker Anitza-IU o del Partido Comunista de Euskadi  ̶ una federación que también opera en Navarra ̶  y nuevas voces en las que el sector vasquista ha ido perdiendo influencia mientras el oficialismo en su momento pablista y el liderazgo de Miren Gorrotxategi y Pilar Garrido ha dejado de instrumentalizar el derecho a decidir como una estrategia electoralmente rentable.

Por su parte el PSE ha ido deshaciendo la relevancia histórica de su socio Euskadiko Ezkerra que prácticamente ha desaparecido para integrarse en el discurso autonomista nacional en el que las posibles tentativas de acercamiento a la postura del PSC son más que anecdóticas. No obstante, a la hora de configurar ejecutivos comunes las desavenencias ideológicas entre la formación socialista y el PNV generalmente no han desembocado en crisis u obstáculos para la gobernabilidad efectiva.

A partir de las elecciones autonómicas de 2020 y de los cambios acontecidos en los consistorios en el 2019, podemos observar que los partidos abertzales  ̶ EH Bildu y PNV ̶ acaparan cada vez más voto fruto de la ambigüedad de Podemos y del consecuente protagonismo que EH Bildu como fuerza predominante de la izquierda vasca ha ganado. Además, el PP vasco, aun coaligado con Ciudadanos, pierde las pocas cuotas de poder que conservaba hasta introducirse en la casi irrelevancia política con un electorado desmovilizado.

Aun así, se ha podido observar que los nuevos votantes del PNV provienen en parte de una tradición de voto al PP puesto que esta federación de los populares a pesar de su tradicional rechazo al nacionalismo destaca por su moderación ideológica. En estos momentos, el PP vasco solo gobierna los pequeños municipios de Navaridas y Baños de Ebro / Mañueta en la Rioja Alavesa donde mantiene cierta relevancia, así como en Vitoria-Gasteiz, en la actualidad como cuarto partido, y en el municipio de Getxo en Bizkaia. Este último es núcleo poblacional donde se concentran las rentas más altas de la provincia y donde el PP sigue siendo líder de la oposición.

En cuanto a la política de coaliciones en Euskadi, el pacto alcanzado por el PNV y el PSE-EE le ha garantizado una implantación histórica al primer partido mientras que la otra formación se ha asegurado las tenencias de alcaldía de las tres capitales vascas e importantes responsabilidades en las diputaciones forales. Ocupa, asimismo, la vicepresidencia y las carteras de Empleo; Vivienda, Transportes y Ordenamiento del Territorio y Comercio, Consumo y Turismo en el Gobierno Vasco. A través de este acuerdo los socialistas se han asegurado sus feudos vizcaínos de Ermua y Portugalete, así como los guipuzcoanos de Irun, Eibar, Lasarte-Oria o Zumarraga. De igual manera, gracias a esta coalición, en esta provincia le arrebató las alcaldías de gran importancia de Pasaia y Andoain a EH Bildu a pesar de ser la segunda fuerza en las elecciones. 

Mientras tanto la coalición de izquierda abertzale, sin un acuerdo como el anterior, consiguió varias alcaldías como la de Errenteria a través de alianzas puntuales con Elkarrekin Podemos y con fuerzas municipalistas gracias a las cuales pudo sustraerse al PNV plazas históricas como las de Durango, Galdakao o Arrigorriaga en Bizkaia. Aunque esta formación tiene más concejales que el PNV en Euskadi y Navarra, estos se concentran mayormente en zonas rurales y aún no logran alcaldías de gran relevancia. Eso sí, su tendencia alcista es innegable y a pesar de que en estos momentos se enfrente a distintos retos como la preponderancia del movimiento socialista que lo pretenden eclipsar ̶ con el surgimiento de sindicatos y juventudes independientes ̶, la crisis de EA o la siempre presente retórica del «todo es E.T.A.» las encuestas parecen muy favorables para este partido. Además, ya ha demostrado que es capaz de llegar a espacios políticos de relevancia como en la anterior legislatura cuando entró en el gobierno de Navarra y logró la alcaldía de Pamplona / Iruña.

La presentación anticipada de sus candidaturas para las próximas elecciones demuestra que desde EH Bildu seguirán apostando por perfiles bajos y gestores marcados por el liderazgo femenino que buscan transformar y suavizar la imagen histórica de la izquierda independentista. Igualmente, su  presencia en la política estatal con negociaciones mucho más exigentes que las del PNV en el presupuesto, el escudo social para la crisis de la Covid o la Ley de Memoria Democrática parecen indicar un acercamiento cada vez mayor al PSOE. El carisma de Oskar Matute o Mertxe Aizpurua rivalizan con el experimentado Aitor Esteban que es la única figura célebre del PNV en Madrid mientras este partido recibe críticas por ser tradicionalista y masculinizado. De hecho, Euskadi no cuenta con una sola diputada general o alcaldesa de una capital, aunque el anuncio de la candidatura de Elixabete Etxanobe a la Diputación de Bizkaia por el PNV parece anunciar que esta tendencia puede verse alterada.

El hecho de que EH Bildu probablemente haya rentabilizado más sus cinco diputados en Madrid frente a los seis del PNV y que sea seguramente imprescindible para conformar un gobierno alternativo al de Navarra Suma en la comunidad foral, nos lleva a preguntarnos hasta cuándo se extenderá el veto del PSOE a esta coalición. Al fin y al cabo, la nueva dirección de Eneko Andueza de los socialistas vascos pareció rechazar esta posibilidad frente al discurso de su contrincante Soraya Morla, pero el actual ejecutivo vasco y en especial la gestión del PNV de los servicios públicos  ̶ claramente polémica ha sido la Consejería de Sanidad de  Gotzone Sagardui ̶  está siendo ampliamente criticada por la ciudadanía vasca.

No sería, desde luego, el primer tripartito autonómico de izquierdas ya que podemos mencionar el ejemplo de la Comunitat Valenciana, Illes Balears, Canarias o la vecina Navarra, donde la socialdemócrata Geroa Bai ha gobernado tanto con el PSN como con EH Bildu. Es necesario también mencionar la creciente incomodidad del PNV con el gobierno central debido a la negociación de la transferencia de competencias o el hecho de que Podemos en tanto que partido bisagra, posibilite tanto presupuestos de la coalición PNV-PSE como gobiernos de la izquierda abertzale y pueda servir de actor de acercamiento. Por ende, debemos preguntarnos si realmente el PSOE está interesado en un viraje a la izquierda en Euskadi que le posibilite mayores cuotas de poder o si, por el contrario, por miedo a las repercusiones en la política nacional, mantendrá el actual pacto con el PNV que cimienta un esquema de gobierno con décadas de antigüedad.


[1] https://www.elmundo.es/pais-vasco/2022/05/25/628e015ee4d4d804318b45c4.html

[2]  https://www.elmundo.es/pais-vasco/2021/12/27/61c98742fdddffc26f8b45a2.html

BIBLIOGRAFÍA

Lipset, S. M. y Rokkan, S. (1967): Party systems and voter alignments: cross-national perspectives, Nueva York, Free Press

Laakso, M. y Tagapera, R. (1979): “Effective Number of Parties: A Measure with Application to West Europe”, Comparative Political Studies, 12, pp. 3-27. 

Ander Villacián es estudiante del doble grado de Ciencias Políticas y Filosofía en la
Universidad Complutense de Madrid. Le interesan especialmente la teoría política, el análisis político y la sociología de los movimientos sociales. Galardonado en distintos certámenes literarios, ha participado en una serie de recitales y antología de poesía. Asimismo, forma parte de varias asociaciones y movimientos ligados a la Memoria Histórica y le resulta particularmente interesante el estudio de la memoria y los conflictos políticos de su tierra natal, Euskadi. Habla euskera, inglés, francés y portugués.
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